
Mar del Plata es una ciudad basquetbolera por excelencia. Alberga a dos equipos con muhca historia en la Liga Nacional, Quilmes y Peñarol, que cuando se enfrentan tienen un clima muy pasional en sus tribunas, parecido a un clásico de fútbol. Pese a todo esto, la ciudad de los lobos marinos tardó 16 años en volver a tener un representante marplatense jugando en un mundial.
El alero de Peñarol, Marcos Mata, tuvo su bautismo mundialista en la victoria frente a Angola. El jugador de 24 años es el deportista noticia de la ciudad balnearia más famosa del país. Marquitos llegó a este evento dos días antes del primer partido de la Argentina, para ocupar el puesto vacante que dejó Andrés Nocioni.
Canadá 1994 fue la última edición que vio a un marplatense en cancha. Eduardo Dominé, que a diferencia de Mata defendía la camiseta de Quilmes, jugó cinco partidos, pero con muy pocos minutos en cancha, por ejemplo en su debut ingresó apenas 60 segundos.
Los 2 minutos y 18 segundos le sirvieron a Mata para entrar en la historia del básquet de su ciudad. Seguramente serán más los minutos que sume, en una selección que está demostrando que no sólo se gana con nombres sino con esfuerzo.
El alero de Peñarol, Marcos Mata, tuvo su bautismo mundialista en la victoria frente a Angola. El jugador de 24 años es el deportista noticia de la ciudad balnearia más famosa del país. Marquitos llegó a este evento dos días antes del primer partido de la Argentina, para ocupar el puesto vacante que dejó Andrés Nocioni.
Canadá 1994 fue la última edición que vio a un marplatense en cancha. Eduardo Dominé, que a diferencia de Mata defendía la camiseta de Quilmes, jugó cinco partidos, pero con muy pocos minutos en cancha, por ejemplo en su debut ingresó apenas 60 segundos.
Los 2 minutos y 18 segundos le sirvieron a Mata para entrar en la historia del básquet de su ciudad. Seguramente serán más los minutos que sume, en una selección que está demostrando que no sólo se gana con nombres sino con esfuerzo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario